Hay una pequeña sala de conciertos en New Haven que me vuelve loco. Programan conciertos de jazz, rock, punk… hay algo de pop, claro. Y hay jam-sesions los fines de semana, a las 16:00. En verano, se sale de la sala oscura, y el luz deslumbra. Y me rompe los ojos. Necesito gafas de sol. Y ponerte gafas de sol para salir de una sala de concierto es un gesto… cool.
Salimos con un subidón, con ganas de más. Pero no hay más en este pueblo. Si eso, a las 7:00 cena; o irte a un bar con muchas televiones a ver algún partido: a veces soccer, otras americano, basketball o béisbol, dependiendo la temporada. Hemos cambiado el hockey por el béisbol. Arancha dice que no puede ser deporte algo que se juega en pijama. También caminamos por la calle sin rumbo, perdidos. No hay mucho más tiempo, a las 8:00 cierran los restaurantes.
Hoy volverá a pasar. Son las 16:30, el sol afuera hace arder. Los incendios que hay en Canadá ponen el aire como si fuera Ciudad de México: gris, irrespirable. Solo espero ver los pájaros caer como piedras para comenzar las revueltas. (No sé cómo he llegado a esa afirmación: cielo gris, pajaros caer del cielo,… algo pasa, revueltas. Mucha ciencia ficción distópica). El Supremo de EE.UU. ha avalado la discriminación en negocios por principios… ¿ #wtf , en 2024 ? Y aquí estamos, en el Café Nine, refugiándonos: del calor, del racismo, de la contaminación, del aburrimiento.
Ya saldré, con gafas oscuras, y seguirán doliéndome los ojos. Deambularemos de nuevo. Y esperaremos el siguiente concierto, a las 16:00, para darle un beso al cuadro de Kerouac y gritar lo que dice uno de los cuadros:»Watch Out Punk Is Here».
#WatchOutPunkIsHere #dailyAdventures





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