Tiascastela, tierra gallega (etapa 10 de mi #CaminoDeSantiago)
Entramos en Galicia, y se nota. Bosque, verde, colinas y montañas, valles y cañadas.
Comenzamos el Camino porque mi padre se empeñó. Será divertido, dijo. De eso hace varios años. Desde entonces hemos ido madurando poco a poco el viaje. O él lo maduró. Le decía a Alex:
—¿Ya viste cuando nos vamos?
—No. Tú dime
—Hay que hablar con Betín.
Así, todos las semanas desde, por lo menos, el último año.
En febrero me llamó y me dijo: En Mayo 2 estoy en Madrid para comenzar.
Yo me puse a temblar, y a caminar. La clave es poca ropa y especial. La recomendación es de Arancha, que se le conoce por haber hecho montañismo varios años y tener muchos hikings por todos lados. “La maleta, que la cargue la cadera, sin contacto con la espalda y ligera. En total, no más del 10% del peso, y es mucho. Los zapatos, de montaña, que cubran el tobillo y nunca nuevos. Ropa técnica: ligera, secado rápido. 3 piezas arriba, tres abajo; 4 pares de calcetines de merino; 3 de ropa interior, también técnica. Chaqueta técnica de calor, plumas o forro polar, rompevientos y chubasquero. Sombrero de montaña, frontal, braga para el cuello y sandalias de montaña. Bolsa de dormir, y nada más! Nada más.” Yo me llevé mi cuaderno de viajes Midori Ollita y unas estilografas. 6 kilos con la maleta. Y era mucho.
Lo puse todo en la cama de un hostal, pero me pidieron que me vistiera. Se veía raro un tipo en bolas tomando fotos a su ropa.
Ya conté lo de los albergues. También lo de las mochilas. Y la comunidad (zombies, koreanos y nosotros), muchos personajes. Nosotros somos de madrugar. Pero los últimos días he visto a una chica llegar a las 19:00 o 20:00. Muy justa. Todo se muere a esa hora.
Nosotros, cada día mejor. Hoy, 24 kms y los disfrutamos. Por momentos era un paseo. Ya escucho por acá que “si lo tuvieran que hacer, no repetirían el Camino Francés, sino harían el del Norte, el Portugués o de La vía de la Plata”. Cómo si este fuera poco.
#hiking



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