El mejor buceo de Hawai’i está en Kona. Y fue espectacular: buceamos con un tiburón ballena. Ahí está todo dicho. No hay introducción, ni conflicto, directo al climax: ¡un tiburón ballena!
Sí, ya habíamos visto tiburones ballena en un viaje durísimo en lancha de tres horas en medio de el Mar Caribe. Sí, también hemos buceado mucho y muy bonito, pero un tiburón ballena con tanque, mientras estás viendo una enorme bola de peces es impresionante. El cardumen era grande, hipnotizante, y aún así noté una sombra igual de grande. ¡Wow, que manta raya más grande!, pensé. Espera, eso no es una manta raya de las grandes, eso es… eso es… y el enorme tiburón ballena pasó frente a mí. Giró, volvió, y confirmé que era un tiburón ballena, el pez más grande del planeta. Miré a todos los que están a 20 metros bajo el agua junto a mí, todos habían dejado de respirar. La boca abierta, el regulador flotando. Todos bajo la sombra que el animal producía, como una enorme nave nodriza cubriéndolo todo. Iba y volvía, como si se divirtiera con la bola de peces. Y sonreí.
Salí a superficie después de hacer la parada de seguridad, 3 minutos a 5 metros, en un punto llamado Turtle Heaven, a escasos metros del puerto y de la playa; también de Hālau Wa’a (casa de la canoa), otro sitio sagrado de los antiguos hawaianos. Respiré y volví a meter la cabeza: ¿seguirá por ahí ese enorme pez?, ¿o la tortuga?, también enorme. Seguí sonriendo. Quedaba una segunda inmersión que sabía que, aunque linda, ya nada seria igual. Y vimos barracudas, y peces loro, y ángel, y más bolas enormes de miles de peces, y morenas, y erizos de todos tamaños. Arancha vio un tiburoncito; pero no, nada fue igual. No volvimos a ver al tiburón ballena. Y no importaba, sabíamos que había sido único.~



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