El poke es atún, arroz y una salsa. Y ahí reside su grandeza, en la simpleza de los productos y en la gran química para combinar sabores. El arroz pastoso, como si fuera del sushi japones, de alguna forma, potencia ese manjar que es el atún. La salsa macera y aporta notas distintas, ácido, dulce o picante según se use.
¿Y donde comencemos un buen poke en Hawai’i? Probamos un restaurante con un chef especializado a un lado de la Kona Brewery Co. No estaba mal. Incluía aguacate y mango, muy bien combinado. Elra caro.
¿No habrá puestecitos callejeros, especializados? No los hay. En cambio me sorprende la cantidad de lugares de tacos. Muchísimos. —¿Por qué hay tanta comida mexicana, tacos?
—No sé, pero sí hay bastantes.
—¿Habrán sido por los vaqueros mexicanos de mediados del 1800?
Algo típico es el Loco Moco, que es cochinita, o más bien pull pork a fuego lento sobre arroz y salsa barbacoa. Muy americano realmente. Y ancestralmente, además del pescado, los hawaianos introdujeron el kalo. Una especie de patata que se da en siembra con agua. Una especie de lirio que da un tubérculo que luego muelen para hacerlo masa. Estaba rico. Lo comimos en la feria del pueblo de Hanapēpē. Un viernes por la tarde, como postre. También hemos visto que tienen buen café, en Kona, en la ladera del volcán. ¿Y el poke?
Estamos en un café en Kilauea, cuando una local nos dijo: “si quieres poke bueno, bonito y barato, vete al supermercado del siguiente pueblo. Tienen una barra solo de poke preparado. Una delicia.” A partir de entonces, además de las BBQ hawaianas para el Loco Moco, están los supermercados de los pueblos pequeños. Todos con barra de poke. Todos frescos (o previamente congelado, puedes elegir). Todos, como buenos hawaianos, saben hacer un poke.
Los mejores el californiano o el hawaianos, donde lo que cambia es la salsa. Había otros cuatro o cinco más. Pero estos eran unos buenos pokes.~



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