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Un pasito pa’ trás

Prendí la televisión para ver la prueba de patinaje artístico mujeres en Milán 2026. Juegos Olímpicos de Invierno. Sale una de las tres estadounidenses, de las favoritas dicen en la transmisión. Viene de ganar el Campeonato del Mundo [[i]]. Estoy viendo la señal de la NBC Peacock, que solo saben hablar de los deportistas estadounidenses,…


Prendí la televisión para ver la prueba de patinaje artístico mujeres en Milán 2026. Juegos Olímpicos de Invierno. Sale una de las tres estadounidenses, de las favoritas dicen en la transmisión. Viene de ganar el Campeonato del Mundo [[i]]. Estoy viendo la señal de la NBC Peacock, que solo saben hablar de los deportistas estadounidenses, enfocan a Alysa Liu. Y nada cuadra. Todo es diferente al canon del patinaje artístico: su figura, la forma en la que se mueve, la coreografía, su personalidad. Destaca mucho la alegría con la que se le ve patinar. Esa chica es distinta, digo en casa. ¿Has visto algo de ella? Niegan con la cabeza. Yo quedo prendado. No hay manera de no buscar información sobre ella. Busco y las primeras referencias son que “ha vuelto bajo sus propios términos”. El Atlantic hablaría unos días después del Efecto Alysa Liu, y como ha roto el canon del patinaje artístico [[ii]], que en el siglo XXI aún se pueden romper reglas, pero todos remarcan “que ha vuelto”.

¡Volver! ¿De dónde? ¿El descenso a los infiernos para volver y tocar la gloria? ¿Ese cuento que todos compramos? Esa historia que solo los elegidos completan… Ha vuelto, dicen en las redes sociales. No sé nada de ella, ¿de dónde es la vuelta triunfal?

Todos tenemos batallitas que librar. Los deportistas de Juegos Olímpicos las muestran al mundo, y están demasiado expuestos. Los de Estados Unidos, con esa locura nacionalista y extrema de que si eres crítico con el país no eres patriota, probablemente no lo tengan fácil. Generalizando, los deportistas son figuras públicas. Además de sus propios demonios, está el público para juzgar esas batallitas. El resto de los mortales, no. Pero todos tenemos las batallas a nuestra altura. Unos tienen batallas más grandes; otros, batallas más pequeñas, en comparación. Pero todos las tenemos a nuestra propia altura.

Todos en la vida nos hemos caído y levantado. Los deportistas no son la excepción, y los más grandes también han caído y se han levantado. Michael Phelps dejó la natación harto de no tener un solo día libre en 4 años de entrenamiento. Simone Biles lo dejó en medio de unos Juegos Olímpicos. La presión era enorme, y priorizó su salud mental. Jordan se fue después de haber creado una dinastía, intentó el beisbol y reculó con el básquetbol. Hasta Messi, harto de sus paisanos, renunció a la Selección Argentina de Fútbol.

No todos articularon un discurso que dejara claro que la presión era mucha, que era mejor dejarlo, dar un paso atrás. Algo así que dejara claro que, aún siendo los dioses, no valía la pena. Solo Simone y Alysa Liu logran lanzar un discurso claro: Prefiero dar un paso atrás, antes que seguir.

Espera un poco. ¿Estoy poniendo en el Olimpo de Phelps, Jordan, Biles, Messi, a una patinadora, Alysa Liu?

No conocía a Alysa Liu, pero pronto me llamó la atención lo diferente. Las redes sociales se hicieron eco, pero es que Alysa Liu tiene una historia muy buena, digna de contar. Y ella, una claridad en las ideas que sabe expresar como pocas personas. No solo con las palabras, también con los gestos, con la manera de moverse, con su deporte que es mitad atleta mitad arte, con los gestos ante sus rivales que, en este caso, son de amistad, o como poco, de gran cordialidad, con las respuestas ante los medios.

Mientras a Alysa Liu la vemos sonreír y disfrutar como una chica de 20 años. Su compatriota, el estadounidense Ilia Malinin, un prodigio predestinado a la gloria olímpica y la medalla de oro cae. Es doble campeón mundial, y vuela. Literalmente vuela. A sus 21 años es el rey del cuádruple. ¡Eso es volar! Ilia es un chico hijo de migrantes de Uzbekistán, que compitieron con el equipo ruso antes de ser entrenadores. Ellos son quienes lo entrenan. ¡Ay los padres explayándose en los hijos! Muy similar todo a Alysa. Y en esto de los padres entrenando y manejando las carreras de los hijos, no todo sale bien, sino mirar al noruego Jakob Ingebrigtsen, o a la niña prodigio que también era Britney Spears. Todos con una presión brutal. Leo en el periódico que Ilia Malinin es un portento físico y mental. Era una apuesta segura. Pero Ilia cayó en la suerte que, estoy seguro, entrenó mil veces y por la que es único: el cuádruple.

Se le ve caer, y se ve como los hombros se rompen, metafóricamente hablando. Esa figura de outsider con la melena alborotada ya no sirve más. Y llegan las críticas, el ruido, el run-run, y no consigue el oro. Simone Biles, que pasaba por ahí, sabe que se siente, y lo consuela. Leo que quedan en un café. Ella lo habrá escuchado, y siendo los dos dioses del Olimpo (tal vez a distintos niveles), sabrán que decirse. Él se sincera: “La forma más honesta de describirlo es que es una gran presión, hay demasiadas miradas, demasiada atención, no solo de la gente o los aficionados, sino también de los medios de comunicación, es demasiado, y realmente puede afectarte si no estás preparado para asumirlo por completo.” [[iii]]

Simone Biles, contra todo y contra todos, dio un paso atrás. Se retiró en medio de la competencia en Tokyo 2020, que fue en 2021 por el Covid, ese virus que trastocó muchas cosas. Biles regresó de nuevo a lo más alto en Paris 2024. La fui a ver competir en el U.S. Classic, selectivo para el equipo olímpico, en Chicago, en 2023, y ya se le veía diferente. Como Alysa Liu, una forma de estar que no es normal. Liberadas, sonriendo, como… disfrutando. Se dicen, y lo dicen a todos los que preguntan: estoy para divertirme. Simone es clara: “me retiré por salud mental”. Alysa Liu es clarísima: “Ya no lo disfrutaba. La única forma que encontré fue dejándolo todo.” Biles declaró sentir el «peso del mundo». Alysa Liu se retiró a los 16 años, en la cúspide. Se dedicó a vivir. A explorar y averiguar que más le gusta y que no. Fue al cine, tuvo amigos, comió lo que quiso, se fue al campamento base del Everest. Se fue a vivir, a ver qué hay más ahí afuera. Se metió a la universidad.

Si uno mira el Instagram de Alysa Liu, es un perfil de una chica más de 20 años. Con selfies, con fotos con los amigos, con sus cortes de pelo. Pero Alysa Liu no es una chica más. Cuando lo deja es doble campeona de patinaje artístico con 13 y 14 años, y ha participado en unos Juego Olímpicos con 16. Tiene un entrenador que la mata a entrenar y le prohíbe comer, un padre que le paga las clases y que, y él así lo expresa, “trabajaron” (¿los dos?) para conseguir esos dos campeonatos nacionales.

Michael Phelps, el deportista más laureado de la historia de absolutamente cualquier deporte, lo dejó y se puso a fumar marihuana. No es delito, pero los estadounidenses, principalmente, con esa forma de ser tan esquizofrénica que tienen, lo condenaron. Perdió todos sus patrocinios, de por sí bajos cuando un deportista de elite se retira. Fui a los Mundiales de Natación en Barcelona 2013. Y uno sabe que para esos eventos hay que comprar entradas mucho tiempo antes, muchísimo tiempo antes. Y cuando ya tenía mis entradas, Phelps anunció su retiro. Cabrón, me quedé sin verte nadar, pensé. Phelps volaba. Venía de 4 medallas de oro y 2 de plata en Londres 2012. Se retiró por “cansancio y falta de motivación”. Él mismo identifica su primera crisis después de los Juegos Olímpicos de Atenas: “2004 fue mi primera experiencia de depresión postolímpica, ya sabes, después de haber estado tan emocionado”. Pero Phelps, a diferencia de Simone o de Alysa, no tuvo un discurso estructurado. No sabía que decir, estaba para sobrevivir. Phelps dice que se fue a un centro de rehabilitación para buscar ayuda. “Los peores 45 días de su vida.” [[iv]]

Peor lo comunicaron Jordan o Messi. Jordan se retiró en 1993 para probar suerte en el béisbol. Firmó con los White Sox de Chicago en 1994, en ligas menores, y regresó a los Bulls en  1995 con un famoso comunicado «I’m back». Cuando se retira dice que ha llegado a la cima, que no hay más. ¿Quién le pide más? ¿Qué pasa si no hay más? ¿Qué pasa si todo lo que sigue es solo cuesta abajo? Esa presión de estar en la cima debe ser muy jodida. Con lo bonito que son las historias de perdedores. Jordan volvió para ganar otros 3 títulos consecutivos. Aún había más. Pero tampoco tuvo la sensibilidad ni la capacidad de comunicación de las mujeres. No tiene una idea clara de por qué dar el paso atrás. Es más, no lo da, busca seguir en la cima, pero en otro deporte. Simone y Liu sí lo dan. Es una gran diferencia, son claras de ideas y de palabras. Liu mucho más. En un video donde la entrevistan en los días de los Juegos Olímpicos de Milán 2026, dice que estaba atrapada y estancada y que, literalmente, la única forma que encontró fue dejarlo todo. ¡A la mierda! Como H, el oficinista que envió sus escritos a la redacción de la editorial porque decidió dejar la oficina para perderse por el mundo [[v]]. Esa claridad, y después empuje necesario para dejarlo no es nada fácil.

Con las muchísimas entrevistas que Alysa Liu ha dado, no se ha cansado de repetir: era mejor dejarlo. Hay conflictos internos muy heavies que hay que saber resolver. Los de marketing, comunicación y psicología se han hecho eco del proceso de recuperación de Alysa Liu. Yo, como alguien que ha sabido hacerlo (al menos una vez durante un año, sic), también. Dar un paso atrás es necesario. Tomar perspectiva. Lo ves desde otro contexto, no estás involucrado. Sobre todo, sabes que eso que estás dejando, no eres tú. No eres tu trabajo, no eres los triunfos que te reconoce la galería, y sobre todos los triunfos son bastante, pero bastante efímeros. ¿Quién ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en patinaje artístico mujeres?

Alysa Liu habla de que el patinaje le gustaba, hasta que todo mundo le impuso todo. Liu lo deja con 16 años y vive. Y vuelve a sentir el impulso de competir a los 18. Un deportista olímpico se dedica mucho más a ser olímpico que un trabajador medio de una oficina. Michael Phelps presume de aquello que terminó por llevarlo a las tinieblas: entrenó casi seis años sin descansar un solo día. ¡Ni un solo día!, previo al ciclo de Pekín 2008, donde se vuelve el dios. Alysa Liu sabe que significa volver a entrenar para ser olímpica. Pero, ahí la claridad, impone sus condiciones. Esta chica de 20 años es de las pocas personas en el mundo que conozco que tiene algo claro. Esto no lo consiguió Biles, ya se veía que era diferente.

Lionel Messi, el mejor futbolista (hasta la fecha) falló un penalti en la final contra Chile para ser campeón de la Copa América Centenario. Vale, no se es campeón. Penales se fallan un montón, ¿quién le pide ser campeón en esta edición en particular? ¿Quién le va a reclamar? Lo cierto es que muchos, no solo los argentinos, se lo piden antes y reclamaron después. Y Messi renunció. “Es una tristeza grande que me vuelva a pasar –le dice al reportero en turno cuando termina el partido–, me toca errar el penal a mí, era importantísimo. Ya está, no va más”. Messi no puede más con la presión. No toca el cielo y tampoco disfruta lo que hace. “Ya lo intenté mucho, es la tercera final, intenté ser campeón con Argentina. No se dio, no lo pude conseguir», dijo. No dijo que era lo mejor por salud mental. No dijo que hay que parar para disfrutar, pero sí dijo la presión es brutal.

Como sea, hay que parar. Para eso están el descanso: las 8 horas de sueño, el fin de semana, las vacaciones conseguidas a base de entender que la jornada oficinista que se vende como la base de progreso y superación, no son pasarlo bien. Mucho menos es diversión. Puede serlo, lo es muchas veces. Muchos elegimos los estudios de universidad y la carrera en base a lo que nos gusta y nos divierte, hasta que deja de ser divertido. La presión.

Ni Phelps, ni Jordan, ni Messi lo entienden, mucho menos lo saben expresar. Pero la presión del trabajo, cada uno en su justa medida, y no me refiero a ellos, sino absolutamente a todos los que trabajamos, que somos todos los de este mundo, unos 7 billones de personas, todos tenemos presión. Pero lo que sirve, el motor de la vida no es eso, sino la diversión. El deseo de lo que queremos ser y hacer, y el control de ese hacer. Messi lo intentó tiempo después. Le dijo a uno que le estaba fastidiando: “¿Qué miras, bobo?” ¿Por qué me estás jodiendo? ¿Por qué esa presión casi sin motivo hacia lo que hago? Pero son las mujeres quienes se enteran. Siempre ellas. Son Biles y Alysa quienes entienden y dicen que hay que dar un paso atrás para poder regresar triunfal.

Simone Biles, que acabó retirándose un año, se tomó un café y usó su experiencia para guiar la terapia de Ilia Malinin [[vi]]. “Ver a Ilia caer fue realmente desgarrador. Yo misma he pasado por esa situación, así que me puse en modo protector”. Ilia no tuvo que pensarlo mucho, solo dejarse guiar para comenzar su ascenso.

Todos en la vida hemos caído. Todos en la vida debemos levantarnos. Vale la pena buscar ayuda, saber qué hacer. Mis dos céntimos a la hucha, esa figura de porcelana en forma de puerco que hay que romper cada vez que hay una crisis: hay que parar. Pero yo mismo me pregunto: ¿Y si no se puede, por los hijos, por las deudas, por la pareja, por la vida que se ha fabricado…? Más aún: ¿Cómo parar de forma constante, sistemática? Los fines de semana, ¿no? Si es importante, hay que dedicarle tiempo, como todo en la vida. Pero Alysa Liu lo dice de forma maravillosa: “Gasta tiempo contigo mismo. Intenta cosas nuevas, diferentes para ti, solo por la experiencia. Tomar un break está bien, ayuda a tener perspectiva. Ayuda mucho ver la imagen completa.” [[vii]] El verdadero objetivo para Alysa era cambiar el ‘juego’ para ella, no el oro. Acabó cambiando el juego en sí. El patinaje artístico mujeres no será lo mismo. “Toma un break de lo que sea que te causa estrés, y vuelve a lo que te gusta”, [[viii]] remata en otra entrevista. Sí, parece que Alysa Liu está en la misma mesa que los otros cuatro que hemos mencionado.

Alysa Liu tiene 20 años. Un cuerpo que expresa fuerza en vez de la fragilidad estándar de las patinadoras sobre hielo, un piercing en la boca que remite a una figura de trincho de un diablo y que se ve cada que sonríe que es siempre. Se pintó el pelo de dos colores muy diferenciados, para simular los años de un árbol, sus años de vida de crecimiento y madurez y, sobre todo, baila y patina impresionante. Está claro que tiene técnica, hace figuras imposibles, pero tiene arte, carisma y, lo he repetido mucho, las ideas claras. Y se ve. Ella se ve diferente. Se ve que disfruta. “That’s what I’m fucking talking about!”, grita al terminar la rutina que la lleva al oro. “¡Yeah, viva el punk!”, le respondo a la televisión que transmite su imagen.

Cuando Liu decidió volver, le dijo a su entrenador que ella decidiría si entrenar más o menos, si comer más o menos. Ella controlaría su programa, sus movimientos, el vestuario, la música. Y le pidió a su padre que diera un paso al lado. El padre, un descendiente chino, estudiante en las protestas de la Plaza de Tiananmén. Sí, esa donde uno de sus compañeros paró una fila de tanques poniéndose al frente. Alysa es consciente que su padre la manejaba como un negocio. Así lo dice en una entrevista para el programa 60 minutos. Alysa es una asio-americana en tiempos de MAGA. En ese contexto, Alysa da un pasito pa’ trás. Llevaba dos años sin entrenar, y vuelve a los 18 años, toda una vida en la carrera de un deportista olímpico para ganar el Campeonato Mundial y después de los Juegos Olímpicos de Milán 2026. Pero ¿y si no hubiera sido así?

Probablemente no estaríamos hablando de ella, y hablaríamos más de la pierna casi amputada de Lindsey Vonn, que buscaba el oro a los 41 años y después de romperse el ligamento cruzado de una rodilla [[ix]], o de Ilia Malinin. O no sabemos de quien, pero hablamos de Alysa, que sobresale. Dice, en alguna otra entrevista, que lo que importaba era el input y el proceso de volver después de haber dado un paso atrás. Alysa es generosa, no solo dice que hay que dar un pasito pa’ trás. Dice por qué, y dice como volver a la gloria: El camino, no el resultado. Y dejo input porque en este contexto no siento que la traducción sea la “entrada” del proceso, sino un todo: el contexto, la presión, la tristeza de hacer algo que antes divertía y ahora solo amarga, las obligaciones, la rutina que nos arruina la vida. Hay que parar, como sea, y para volver hay que divertirse en el proceso.

Alysa lo puede decir porque ganó. Pero, sobre todo, lo puede decir porque lo hizo. Que haya ganado es intrascendente, es el escaparate que tiene para decir lo que dice. Tiene discurso. Sabe por qué hizo las cosas y sabe comunicarlo. Ella y Simone les dicen a todos, incluyendo el resto de los dioses que han sufrido la caída y han logrado el glorioso regreso: ¿Qué ven, bobos? Parar.

No dejemos que lo efímero de las redes sociales nos domine, Alysa Liu hay para rato, gane o no gane. Ella cambió toda su vida. Un tema que me llama muchísimo y que los deportistas en general deben aprender a hacer muy pronto en su vida: cambiar de vocación. Pero ¿y si no se puede?, pues apostar por para siempre: las vacaciones, los fines de semana, las tardes fuera de la oficina. De alguna forma, algún día, los puntos se van a conectar y se volverá a lo glorioso, a la cúspide. Conectando los puntos, veremos que hemos vencido en nuestras batallitas. Lo que sea que significa triunfar, y sonreirás. Te pondrás el pelo de dos colores, un piercing en la boca, o un tatuaje. Y sonreirás, como Alysa Liu, sonreirás mucho. ~

 

[i] https://usfigureskating.org/news/2025/3/29/figure-skating-alysa-liu-wins-first-womens-world-championships-gold-for-team-usa-since-2006.aspx

[ii] https://www.theatlantic.com/culture/2026/02/alysa-liu-skating-icon/686103/

[iii] https://elpais.com/deportes/2026-02-21/como-simone-biles-uso-su-experiencia-para-guiar-la-terapia-de-ilia-malinin.html

[iv] https://www.tycsports.com/polideportivo/michael-phelps-y-una-estremesedora-revelacion-sobre-los-peores-dias-de-su-vida-pense-en-suicidarme-id548065.html

[v] https://www.humbertobedolla.com/link-in-bio_/ebook-h-esta-desaparecido/

[vi] https://elpais.com/deportes/2026-02-21/como-simone-biles-uso-su-experiencia-para-guiar-la-terapia-de-ilia-malinin.html

[vii] USAToday.com

[viii] SportMentalHealt.com

[ix] https://www.si.com/mx/mas-deporte/lindsey-vonn-afirma-libro-amputacion-pierna


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