Volvimos a donde hemos sido felices, a pesar de las advertencias de no hacerlo.
—Vamos a donde Elvis —le decía yo mi padre.
Él torcía la boca: —Son mejores los de Liverpool.
—No inventes, es Elvis. El rock nació con él.
Y mientras mi padre hacía muecas, Hannia preguntaba: —¿Y quién es ese señor?
Solo pude tirarme de los pelos. Luego los llevé a Sun Records, a Graceland, a Memphis y su calle Beale, a Nashville y su calle Broadway y entonces, solo entonces, comenzamos a mover las cabezas a cada paso, con cada grupo en cada honky town. Arancha y Lizzy miraban fotos de Elvis y asentían, como mirando a un dios. Tomamos, unos cervezas, otros malteadas de vainilla. Caminamos a orilla del Mississippi. Bailamos pasos poniéndonos de puntas. Y bailamos y bailamos hasta la próxima parada.~
Deja una respuesta